diciembre 4, 2021

Agilmente

Agilmente

La oratoria es la capacidad de hablar de forma fluida y, en el mejor de los casos, de hacerlo con la propiedad suficiente para convencer al oyente. Esta es una capacidad que se puede desarrollar con el entrenamiento adecuado, ya que la oratoria es una actividad de vital importancia comunicativa que, pese a su decisiva influencia en competencias como la elaboración de un discurso, la empatía o la autoestima, entre muchas otras, no siempre recibe la atención que merece.
El recurso de la palabra está siempre presente en la vida educativa de los alumnos y alumnas: clases, recreos. Pero también lo estará, en unos años, a lo largo de toda su vida profesional: entrevistas, reuniones, presentaciones, capacitaciones, trabajo y liderazgo de equipos. Por ello es de gran importancia que el alumnado esté preparado para hablar y debatir en público, utilizando estas habilidades de forma ordenada y eficaz.
LA ORATORIA EN LOS ESTUDIANTES
La expresión oral es una habilidad que no se ha tenido en cuenta en los centros educativos. La oratoria puede resultar fundamental para su futuro.
Los alumnos habitualmente en clase levantan la mano para participar y quieren salir a la pizarra. Pero a la hora de debatir sobre algún tema les suelen faltar argumentos y muchos no quieren participar. La oratoria exige además un correcto tono de voz y vocabulario, una buena postura, el control del tiempo y el interés del tema elegido.
Uno de los principales miedos de hablar en público en los estudiantes es: El miedo al fracaso, el temor a hacerlo mal y que los que nos están escuchando nos critiquen. Tenemos que potenciar su autoestima.
Algunos puntos a desarrollar:
En los niños y jóvenes:
A través de la práctica, el ensayo y el error, mejora de la oratoria y la comunicación efectiva, incluyendo la expresión oral, y también corporal, esto aumentará así su autoestima, capacidad dialéctica y capacidad de escucha.
Desarrollará el pensamiento racional, lógico y discursivo, competencias que permiten a quienes las ponen en práctica argumentar mejor sus respectivos puntos de vista y adquirir un criterio que permita calibrar las ventajas y desventajas de una decisión antes de tomarla.
En Adultos:
Una buena oratoria genera confianza en los oyentes. También implica una mayor y mejor repercusión de las ideas propias en el entorno de trabajo, gracias a la capacidad para transmitirlas de forma precisa y entendible, y además incrementa la capacidad negociadora de los oradores. 
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